martes, 6 de enero de 2009

La maldición de Mona




Mona era una chica joven y solitaria, nueva en una pequeña ciudad.
Todo comenzó cuando lo conoció, era un chico que allá donde iba llamaba la atención, era el yerno perfecto para todas las madres del pueblo, y como no, todas las chicas iban detrás de él…menos Mona. Era un reto que una chica no se fijara en él y decidió ir a por ella, ninguna chica lo había rechazado hasta ahora y no pensaba romper esa lista de conquistas. Aunque delante de la gente era un chico perfecto, tenía un buen trabajo, su madre no podía tener hijos y lo adoptó siendo ya mayor aun así siempre fue su niño, pero nadie sabía lo que escondía ese chico tras su preciosa figura que mostraba allá donde iba.
Se decidió a invitar a Mona después del trabajo para tomar una copa, ella no tenía planes así que accedió dejando claro que era una copa entre amigos, se conocían hacía poco pero ella no se fiaba mucho, era nueva en el lugar y no quería que la engañaran. Tras esa copa llegaron muchas otras citas, al cine, a los bolos, a dar una vuelta, hasta que finalmente empezaron a salir, Mona fue la envidia de todas las chicas de pueblo durante 7 años. Ya tenían la fecha para la boda, aunque a Mona no se la veía mucho salir a la calle, había dejado su trabajo y ahora solo trabajaba él, ya no se les veía ir juntos a tomar algo con los amigos, y él siempre estaba con alguna nueva conquista aunque ella hacía la vista gorda, decía que eso eran tonterías.
Una mañana el cuerpo de Mario apareció en la orilla del lago con las venas cortadas y al lado una nota de suicidio… el pueblo entero enmudeció rodeando a Mona con un abrazo. La policía empezó a investigar, era según ellos, un claro caso de suicidio pero esas cosas se tenían que investigar, todo fue bien hasta que encontraron un cuchillo ensangrentado en casa de Mona, escondido dentro de una bolsa, con la sangre de Mario.
Primero se dijo que ella lo había encontrado se llevó el cuchillo como parte del shock que había sido ver a su novio muerto en el río y después se dijo que ella lo había asesinado por celos. Él era un mujeriego y ella una esclava escondida en casa guardando sus moratones tras largas mangas en pleno verano. Se estuvo investigando el caso durante 6 meses en los que Mona fue la principal sospechosa de un asesinato que, según siempre dijo ella, no había cometido, pues ese día estaba en su casa curándose las heridas de la última paliza de su futuro marido.
La policía decidió cerrar el caso dejando así a Mona fuera de toda acusación, pero tras esa muerte hubieron más asesinatos, siempre de hombres, con cortes en las muñecas y cartas de suicidio que decía lo mismo que la de Mario: “lo siento, no aguanto más, soy un mal marido, soy una mala persona y antes de volver a hacer daño a la mujer que amo prefiero quitarme la vida, esta es mi carta de suicidio. Adiós” Estaba claro que era imposible que otro hombre hubiese copiado su carta puesto que era secreto de sumario… así que se habló de un asesino en serie.
Durante ese tiempo Mona volvió a su trabajo de riguroso luto y cuando había un asesinato ella siempre estaba en su casa, amanecía con las manos ensangrentadas y el mismo cuchillo que mató a Mario metido en una bolsa, entonces sabía que aquella mañana aparecería otro hombre muerto. Llamaron al asesino “El asesino de los asesinos” puesto que siempre eran hombres cuyas mujeres habían sido maltratadas o asesinadas.

1 comentario:

Versus Die dijo...

Hola Lara!! Por fin tienes tu blog ^^ he estado leyendo tus entradas, estan muy bien ^^ a partir de ahora me pasaré por aquí para leerte.
Tengo tu carta escrita desde hace tiempo, pero por unas cosas o por otras no la echo al buzón. Ahora llevo unos días en Madrid, pero en cuanto vuelva la reviso y te la mando de una vez. Un besazo, wapa

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