domingo, 21 de febrero de 2016

El principio de un cambio

Hay ciertos momentos en la vida en los que no puedes permitirte tener miedo o al menos mostrarlo.  Hay momentos en los que tienes que luchar por sobrevivir un día más y no puedes rendirte,  otros en los que debes demostrar que eres fuerte,  aunque por dentro sabes que no es así. 
Hoy no es ese día,  hoy tengo miedo... 
Miedo a acabar sola,  aunque tenga a mi niña,  miedo a no saber llevar mi nueva situación,  a sentirme inútil,  a que los demás no entiendan el porque de lo que me pasa.  Aunque el resto de la gente no me preocupa tanto como mi pareja...  Me ha visto siempre tan dura,  tan fuerte,  sin miedo a nada,  siempre tirando del carro y ahora...  Ahora me siento como una mierda,  y no quiero que deje de verme como hasta ahora,  que deje de ver la mujer de la que se enamoró.  Quiero seguir siendo fuerte por él,  por mi niña,  por mi...
Pero ese miedo está ahí...  Tiene nombre propio.  Quizá nada cambie,  o quizá cambie todo,  de un giro de 180 grados y ya nada sea como antes.
Solo espero saber sobrellevarlo todo,  como hasta ahora.
Igual es solo el momento,  a lo mejor me siento con fuerzas y arraso con todo a mi paso. No es la primera vez que resurjo de mis cenizas,  pero esta vez va a ser diferente...
En unos días empieza una nueva etapa.  No sé como voy a reaccionar,  no sé como la voy a superar,  ni siquiera sé si la voy a aceptar,  si me voy a "acostumbrar"  a cargar con un peso así...  Quisiera poder decir que no es nada y que realmente fuera así,  eso solo sería engañarme a mi misma.
Y lo peor es que ya lo tengo encima,  digo que empezaré el cambio en unos días porque será cuando sepa exactamente mi situación,  pero estoy notando los cambios desde hace unos meses y no quiero admitirlo.  Quiero achacarlo a otras cosas,  aunque, en el fondo sé que no es así,  sé que va haciendo mella... Pero voy a poder,  solo quiero seguir como ahora.
Mi mayor miedo sería perderles,  perderme a mi misma. ¿Y como se lo digo si siempre he sido la fuerte? No lo sé...  Quizá no haga falta






miércoles, 20 de enero de 2016

Bullying o la forma de joderle la infancia a un niño



La carta de suicidio de un niño de 11 años, me ha hecho recordar cuando iba al colegio... 
Al principio eran los "típicos"  insultos por el físico.  Digo típicos porque era lo común,  estás gordito,  te insultan...  
No saben hasta que punto puede hacer eso daño,  pero los niños son así,  todos dicen que son crueles pero pienso que eso se puede evitar.
No me gustaría nada saber que a mi hija la insultan en el cole,  pero todavía me dolería más que fuera ella la que insulta a algún compañero...  Ahí habríamos perdido las dos,  ella por su comportamiento y yo por no enseñarle el respeto hacia los demás.
Recuerdo que me quedaba al comedor,  comía con unas "amigas"  menos cuando les daba por insultarme e incluso escupirme en el plato de fideos.  Opté por esconderme en el baño mientras todos comían,  esperar a que salieran al patio,  y entonces me metía al comedor,  en una mesa en un rincón para que nadie me viera si pasaba por el pasillo,  les pedía a las cocineras el plato y comía...  Ellas me conocían y sabían que al acabar,  siempre las ayudaba a limpiar las mesas.  Es una pena que no advirtieran a los maestros aunque quizá  habría sido peor... 
Al final optaron por sacarme del comedor pero recuerdo querer morirme por no ir,  por no aguantar ese trato,  deseaba ser delgada como las demás,  deseaba ser aceptada. 
Esa época duró años...  No recuerdo un día sin insultos,  o sin un "a la salida te pego".
Se creaban círculos de niños que no te dejaban irte y al final pillabas hostias...  Hasta que un día la que las dio fui yo,  mi compañero acabó con un ojo morado,  yo con otro y encima expulsados...  Aún así nada cambió... 
¿En serio queremos eso para nuestros niños? Lo veo muy cruel...  Los padres dicen que se tienen que defender solos,  los maestros dicen que no pueden estar siempre encima y los niños viven atemorizados...
Yo dejé el instituto...  Los que me hacían la vida imposible en el colegio,  dejaron de molestarme en el instituto...  Un niño me robó el móvil  (hablamos de hace 16 años... Mi madre trabajando y me llevé el móvil por una urgencia...  El profesor estaba avisado) lo cogió y salió corriendo....  Lo perseguí y vi ese corro de niños animándome a pegarle al ladrón,  no lo hice,  le dije que no volviera a tocarme nada y me di la vuelta.  No quería ser una matona...
Mi hija tiene tiempo,  no quiero que sea una matona pero tampoco quiero una nota como la que se han encontrado estos pobres padres.