miércoles, 7 de enero de 2009

Amigos, enamorados...



Frank y Zyanya se conocían hacía varios años, eran muy buenos amigos, se contaban todas las cosas que se puede contar a tu mejor amigo, durante años solo pensaron en ellos mismos como buenos amigos nada más, pero ella notó que un día él había cambiado, estaba más cercano de lo habitual, se preocupaba por que estuviera bien y parecía celoso al hablarle de su pareja, ella lo había pasado mal y él no supo nada hasta que Zyanya se lo contó, aunque para entonces todo había pasado y ahora ella había conocido a una maravillosa persona.

Ya llevaba un par de años con Abner y tenían planes de futuro, cosa que a Frank no le sentaba muy bien pero callaba.

Poco a poco ella se fue dando cuenta de que cuando él le hablaba de una chica que le había gustado se ponía celosa y le decía que no fuera tonto que no se fiara que no todas eran buenas.

Pasaron los meses y Zyanya anunció su boda a su mejor amigo, después del momento inicial de un falso enhorabuena, Frank no pudo más y le declaró su amor más puro y sincero, con lo cual fue ella la sorprendida por qué lo siguiente que notó fue un beso dulce de su mejor amigo, del que se había enamorado casi sin darse cuenta.

Ya tenía todas las cosas para su boda, pero estaba indecisa, quería a Abner pero se dio cuenta entre lágrimas y noches de no poder dormir, que su futuro debía estar al lado de Frank.
Cuando le contó que había conocido a una chica, Zyanya se sintió estúpida y le dijo que si tanto la quería ¿Qué coño hacía con una tía? O es que acaso su necesidad de sexo no lo habían dejado pensar que si estás enamorado de una persona no puedes irte así como así con otra; se marchó llorando decidida a casarse aunque no estuviera enamorada, pero la sorpresa fue mayor cuando Abner le dijo que lo sentía mucho, que había conocido a una chica, que no estaba preparado para casarse que si se lo había pedido fue porque pensó que ella estaba embarazada, la veía rara y no supo que hacer. Zyanya se lanzó a sus brazos llorando, agradeciéndole todo aquello, lo que había hecho por ella y le deseo toda la suerte del mundo con aquella chica puesto que ella, le contó, se había dado cuenta de quien de verdad estaba enamorada era de Frank.

Así decidida a separar a Frank de su nueva conquista fue a decirle que la boda se había cancelado, no lo encontró, fue corriendo a buscarlo pero le dijeron que estaba abatido y había ido hasta el muelle, tenía el teléfono apagado y no contestaba, Zyanya se temió lo peor, corrió hasta llegar a donde él estaba y gritándole le dijo:

-Frank, Frank, no hagas nada, estate quieto, se acabó, Abner y yo hemos cancelado la boda y pienso hacer lo imposible para separarte de tu nueva amiguita porque te amo, me he dado cuenta antes de que fuera tarde, no quiero separarme más de tu lado, quiero vivir mi vida contigo y reírme cuando ya de viejo recordemos lo amigos que éramos y lo ciegos que estuvimos al no darnos cuenta de que nos amábamos de verdad.

Frank no pronunció palabra, solo se abalanzó sobre ella y la besó, la pasión y el deseo hicieron que allí mismo en la cala de donde Frank pensaba tirarse, hicieron el amor, y se olvidaron del tiempo durante aquella noche; recuperaron todo el tiempo que habían perdido guardando su secreto y se amaron durante todas las horas que la oscuridad les dejó.
Hoy Frank y Zyanya son viejos ancianos que pasean por las calles de su pueblo riendo cuando hablan de que cuando eran jóvenes estuvieron a punto de cometer el error más grande que era no haber reconocido que se amaban. El amor también puede durar para siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario