lunes, 26 de marzo de 2012

Mala diversión













Aquí estoy, solo, en mi casa, escuchando mi música favorita, ahora mismo es lo único que me llena, ahora mismo mientras os escribo mi historia escucho “frustración” de Satravaganzza, viendo pasar mi vida…

Todo comenzó hace unos 8 años, tengo 37, en aquel entonces yo era veterinario, tenía a mi querida Julia a mi lado, ella era mi voz, mi ser, mi vida…

Una noche, Julia había quedado con sus amigas y yo con mis amigos, como muchas veces hacíamos, nos dimos un beso y cada uno se fue a su punto de encuentro. Aquella noche se habían apuntado al grupo unas chicas, una de ellas era la hermana de un colega; nos fuimos a casa de Marina a cenar, luego empezamos a tomar copas y a charlar, cuál fue mi sorpresa que sacaron una bolsita de coca allí en medio invitándome a probar, cosa que hice. Lo pasamos bien, eso creo, solo sé que al día siguiente me desperté en la cama de Marina, ella me besó y me sonrío, no dijo nada solo se vistió y se fue… Al llegar a casa, Julia, que se había enterado de todo, estaba en la puerta con mis maletas y los ojos hinchados de tanto llorar. Me dijo – Adiós, se acabó, no me imaginaba esto de ti Caleb, lo siento - y allí mismo me quedé más de media hora con la puerta en las narices maldiciéndote de lo que hice.

Volví con Marina y empecé una relación basada en el sexo, las drogas y la diversión por llamarlo de algún modo. Dejé mi trabajo y empecé a vivir de la droga que pasaba ella. Pero al cabo de un año cambió, estaba más delgada, con ojeras; un día cayó al suelo, creíamos que era anemia… de aquello han pasado unos años ya; Marina había empezado a pincharse sin decirme nada, compartiendo jeringuillas; ella murió de SIDA hace un año; al enterarme de su enfermedad fui a hacerme las pruebas que salieron positivas…

Ahora mismo, en lo que me queda de vida lo estoy aprovechando todo mientras mi enfermedad me deje. Julia se enteró y quiso volver a mi lado pero no quería que me viera marchitarme poco a poco por una mala cabeza, quería que me recordara tal y como nos despedimos aquella noche antes de que empezara todo. Es mi amiga y está a mi lado. Por un poco de diversión he arruinado mi vida y la de los que me rodean; hay que tener cabeza y saber lo que se hace…

Solo pido que en mi funeral dejéis de lado los lamentos y lloros y recapacitéis. Yo espero a que la bella muerte me cubra con su manto negro y me lleve con ella a donde me merezca estar, escuchando heavy

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